ya... pero... ¡son un chollo!
¡No puedes permitírtelo! ¡recuerda los amortiguadores del coche!
¡Sí puedo!
¿Sólo los amortiguadores? podría recitar una lista eterna de cosas que tienen preferencia mientras no cambien los tiempos... pero es que tú, mi querido Juan... no lo entiendes, te lo explicaré.
Me he dado un baño, simplemente voy a ir a cenar a casa de unos amigos pero me preparo con el mismo cuidado que si fuese a un gran evento, crema de Malone, de pera inglesa... (benditas sean las amigas con gracia para regalar!), ¡qué bien huele!
Me pongo una hidratante en la cara, un poco de colorete, rimmel y brillo en los labios... (esto parece una canción de ella baila sola), me visto despacio, de manera informal, unos vaqueros pitillo y una blusa, llevo un cinturón de piel negra con hebilla grande, ni se si se lleva, tiene mil años!
Y entonces llega el momento... me siento en el sillón de mi dormitorio, abro la caja, miro el papel de seda, lo aparto con cuidado... ¡allí están! me los calzo, ¡son perfectos!... y me yergo sobre ellos como una auténtica reina, miro el mundo desde esos tacones y mi percepción es diferente... ¡para mí son la gran chispa! puedo girar coquetamente el tacón, apoyar sobre las puntas...
¡¡Juan son maravillosos!!,
¡ya veo que te gustan!, sí, son como una corona... no me los pongo en la cabeza porque me quedan mejor en los pies!
¡Ahora ya puedo llamarte víbora!
¿y yo a tí?... creo que te seguiré llamando mi mejor amigo gay.
Fullanna



