martes, 18 de diciembre de 2012

¡No puedes!

¡No puedes!
ya... pero... ¡son un chollo!
¡No puedes permitírtelo! ¡recuerda los amortiguadores del coche!

¡Sí puedo!

¿Sólo los amortiguadores? podría recitar una lista eterna de cosas que tienen preferencia mientras no cambien los tiempos... pero es que tú, mi querido Juan... no lo entiendes, te lo explicaré.

Me he dado un baño, simplemente voy a ir a cenar a casa de unos amigos pero me preparo con el mismo cuidado que si fuese a un gran evento, crema de Malone, de pera inglesa... (benditas sean las amigas con gracia para regalar!), ¡qué bien huele!

 
Me pongo una hidratante en la cara, un poco de colorete, rimmel y brillo en los labios... (esto parece una canción de ella baila sola), me visto despacio, de manera informal, unos vaqueros pitillo y una blusa, llevo un cinturón de piel negra con hebilla grande, ni se si se lleva, tiene mil años!
 
Y entonces llega el momento... me siento en el sillón de mi dormitorio, abro la caja, miro el papel de seda, lo aparto con cuidado... ¡allí están! me los calzo, ¡son perfectos!... y me yergo sobre ellos como una auténtica reina, miro el mundo desde esos tacones y mi percepción es diferente... ¡para mí son la gran chispa! puedo girar coquetamente el tacón, apoyar sobre las puntas...
 
 
 
 
¡¡Juan son maravillosos!!,
¡ya veo que te gustan!, sí, son como una corona... no me los pongo en la cabeza porque me quedan mejor en los pies!
 
¡Ahora ya puedo llamarte víbora!
¿y yo a tí?... creo que te seguiré llamando mi mejor amigo gay.
 
Fullanna
 
 
 






lunes, 17 de diciembre de 2012

Cashmere

Casi hace un año ya... las navidades pasadas, nada hacía presagiar la gran caída, era directiva de una multinacional, podía gastar dinero en regalos caros, así que nada mejor que un bonito jersey verde de CH para él, era el regalo perfecto. (Casi 300 €).



Esa noche, después de haber cenado en el café dei poeti, maravilloso sitio desaparecido de Madrid, nos fuimos a tomar una copa por Huertas... caminaba sobre mis zapatos nuevos de tacón de aguja, sus favoritos.




Me abrazó en aquel bar por última vez, en la barra... mi cara se apoyó sobre su pecho mientras me estrechaba fuertemente. La sensación de mi mejilla sobre aquel jersey de cashmere,  el calor templado de su pecho, la maravillosa candidez de ese abrazo me devolvió las noches de diciembre de cuando era niña y sin duda ese arrullo me acompañará siempre.

Como dijo mi adorada Duquesa... no hay nada mejor en el mundo que apoyar tu cabeza sobre el pecho de un hombre.

Nada indicaba que en realidad él no me quería, nunca me quiso... y así lo dijo, nunca exentas sus palabras de una crueldad innecesaria que yo estaba segura de no merecer...

Disparaba frases llenas de veneno que era imposible haber generado en tan pocos meses, y decidí dejar de ser el blanco de sus mal digeridas estopas familiares, profesionales, amorosas... decidí dejar de ser el colchón de sus frustraciones, porque mi querida sonrisa con patas...

¡No eres tan guapo para ser tan tonto!

Fullanna