viernes, 29 de noviembre de 2013

Perlas que vuelven

Fué hace más o menos tres meses, cuando estando de visita en casa de mis padres mi madre me llamó a su cuarto, tenía un cajón abierto y una pequeña cajita en la mano, me dijo: ¡ábrela! y allí estaba ella de nuevo, tal y como hacía años yo se la había regalado a mi tía, un ángel en nuestras vidas, la alegría y la sonrisa en persona, la maestra, educadora, la que se preocupaba por todos antes que por ella...
A mí se me cayeron dos lagrimones como dos puños, mi madre me cerró la mano y me dijo: ¡ahora es tuya! y yo le pedí con todas mis fuerzas poder tener la mitad de la entereza en mi vida que ella tuvo en su muerte.
Si fuese de oro, brillantes, esmeraldas y perlas, no sería tan valiosa como lo que representa.
Es mi broche más lujoso ahora y me lo pondré tantas veces como la necesite a ella.
Feliz fin de semana.



                        Anna Full



3 comentarios:

Curra dijo...

Anina, hace tiempo fui a hacer ejercicios espirituales a una comunidad increíble cerca de Dijon donde la estética se cuidaba tanto como el contenido.
Ya sabes que nuestros vecinos suelen pecar de extremistas en cuestiones ideológicas y o son ultra ortodoxos o la modernidad y el progresismo personificados.
Estos eran modernos y recuerdo que nos explicaron que hay una parte de la resurrección de los muertos que tiene que ver con lo vivo que mantengamos su recuerdo en nuestro corazón y con la capacidad que tengamos para asumir su espíritu y continuar con su misión.
Estoy segura de que tu tia, no sólo seguirá viva en ese precioso broche con perla, sino en esa capacidad de llegar a los demás que tú quieres mantener en su nombre.
Son las cosas que de verdad merecen la pena.
!Cómo me alegro que te animaras a escribir! Yo cada día tengo menos tiempo.
Mil besos

Full Anna dijo...

Hola Curra, muchas gracias por tu comentario. Eres una mor de mujer.
Besos

Anónimo dijo...

Me encanta!!! He llegado por casualidad... sigue escribiendo!!!