miércoles, 9 de octubre de 2013

Meter la pata




Cuando se trata de meter la pata, suelo hacerlo sin medias tintas, a lo grande… de una forma que es prácticamente imposible recuperar, siempre lo cuento diciendo que es como tratar de meter la pasta de dientes de nuevo en el tubo cuando la has sacado toda: ¡imposible!



Hice mi propuesta para esa empresa y resultó acertada, detrás de un envite como ese hay muchas horas de trabajo y de discurrir, que no es lo mismo que escurrir, jajajajaja ya sea el trapo o el bulto. ¡Que me voy por las ramas! ¡Al lío! Mi propuesta fue sorpresivamente aceptada, así que tocaba hacer la presentación en ¡París! En esa reunión yo mantuve el tipo de lo más altivo, yo soy una simuladora profesional y aunque hiciese años que no practicaba francés, siempre confío en mí y en los rincones de mi cerebro, que nunca dejan de sorprenderme, llamé a Gerard:

Yo: “Gerard, ¡Necesito un refresco de francés urgentemente para una presentación en París!
Gerard: ¿On a combien de temps?
Yo: ¿Qué?... ah! Dix jours!
Gerar: Mais c´est imposible! Mon dieu! Toi et tes affaires! Toujour comme ça!
Yo: Oh! Gens du nord!

Gerard es muy protestón, pero accedió, a cambio de una cena pantagruélica en la que le cocinase un rape para ocho y se comiese él solito… nada es gratis.
Y volé a París, repasando por el camino 18 listas de vocabulario actual sobre negocios, no era tan difícil, en Francia han adoptado exactamente las mismas fórmulas que en España, osea se habla de joint venture, store check… y todos esos anglicismos y neologismos introducidos en nuestro idioma para el mundo de los negocios… algunas veces he oído hablar a determinadas personas utilizando todos esos términos en la conversación y se me han puesto los ojos como platos… seguidamente yo preguntaba: ¿Yale o Stanford?, ¿qué?, sí que si el master lo hiciste en alguno de los dos sitios?, cuando hago ese tipo de preguntas en general me miran con desconfianza… no sé porqué será… jejejejeje

Cuando colaboro con alguna empresa, suelo hacer un guiño de color en mi ropa que tenga que ver con la misma, así que en esta ocasión yo lucía más o menos como en la foto con una bonita americana roja, blusa beige y pantalón negro, a eso le añades unos zapatos de tacón negros, el bolso grande a juego, unos cuantos complementos sin exagerar y ya te has vestido de parisina ocupada en diferentes affaires.
 

La reunión no fue como se esperaba, yo la había preparado a conciencia, y cuando llegó mi parte lo tenía claro, pero no contaba con que estuviese el director general de la misma, se suponía que estaba de viaje pero se plantó allí, esperaba que no se dirigiese a mí en ningún momento, no tenía que hacerlo, se lo habíamos presentado todo muy masticadito, la adaptación a nuestra legislación, se había informado de los permisos pertinentes que requerían esta división… todo estaba más que previsto… entonces este señor se me queda mirando y me pregunta: “en espagnol c´est la même chose ècouter et entendre?” (en español escuchar, oír y entender es diferente?), Oui Monsieur, c´est pas la mème chose en espagnol (Sí señor, en español también es igual), Donc, nous pourrons appeller la división en Espagne “ENTENDRE”?... ejem Monsieur… (a ver cómo explico yo esto…) y se me vinieron a la mente mis amigos gays, mi primo Fernando, todo el barrio de Chueca, el día del orgullo gay, las carrozas, las serpentinas, las plumas y hasta la alcaldesa de Madrid…
 
 “Non Monsieur, on ne peut pas l´appeller “entender”… ¿pourquoi?... ( ya ya me paso definitivamente al español) porque no señor, porque en español “entender” además de significar lo que significa, también se utiliza para preguntar si alguien es gay con la frase de: “¿tú entiendes?” y si llamamos a la división así, va a haber cachondeo en España por los siglos de los siglos, ¡amén!... noto en todos los presentes un silencio sepulcral… y pienso… en mi francés retomado me he debido explicar fatal, porque nadie comenta nada y todo el mundo mira su carpeta en la mesa… ¡ni de coña! Me había explicado meridianamente bien… ¿dónde estaba el truco?, me enteré al finalizar la reunión delante de un café cuando me dijeron: “Quel courage! Très bizarre! Felicitations!... “

Yo pálida… ¿quién era el más de lo más de todos los gays?... adivina adivinanza…

A pesar de todo y/o tal vez por eso mismo, se quedaron conmigo durante una temporada… ¡ y yo regalé la americana roja para olvidar ese día!

¡Aichs… las cosas que me pasan!

 

 

2 comentarios:

Wolffo dijo...

Bravo, FullAnnete (¿FullAnette?).
¿Esto se refiere a tu época de tchin-tchinera?

Nostalgia, al leeerte, appetite appeal, ganas de verte.

Muchos besos.

Full Anna dijo...

jajajaja Yorch, FullAnnete podríamos traducirlo como fulanita?, no sé, tú tienes al final la culpa de este nick! Gracias guapo por leerme, besos! Y sí... aunque acabaré igual tocando los chinchines en La India