viernes, 30 de agosto de 2013

Maravilloso Burda

 
 
 

Dicen mis hijas que tengo el gusto atrofiado... que no me gustan más que cosas cursis para vestirlas, que la ropa que les gusta a ellas no es la ropa que me gusta a mí, total sólo porque sugerí a la mayor que se comprase un vestidito de Zara con faldita corta de pedrería, le quedaba precioso! a mí me gustó y a ella, claramente no... qué sabrán ellas de lo que es "NO ELEGIR ROPA..."

Terribles recuerdos... aquellos en los que había reunión de féminas en mi casa, conciliábulo entre mi madre y mi tía Angi, con el "Burda" delante... ya te podías echar a temblar, cuando, y utilizando una frase de mi amigo Jorge que me encanta, acariciaban con su dedo acusatorio y reprobador las páginas de papel satinado de la revista, y aquel dedo, como en una terrible ruleta rusa, se detenía de pronto sobre el modelito elegido, y decían al unísono, como en un rito, con una rictus satírico en los labios: ¡¡ESTE!!

Que yo recuerde, esto se repitió hasta los 12 años más o menos, recuerdo como verdadera tortura aquellas idas a la modista, Carmita se llamaba, que además de vivir en el quinto pimiento, y tener unas uñas larguísimas pintadas de color rojo, tenía unos alfileres siempre dispuestos a pinchar... me subían en una especie de altillo, la primera visita consistía en tomar medidas del cuerpo, como en las películas del oeste para confeccionar el ataúd, pero no iba a tener tanta suerte... mi madre en aquella primera visita ya había escogido y comprado la tela, que generalmente picaba como ella sola, y en aquel primer contacto se retocaban los detalles del modelito, porque Carmita era una modista profesional, rodeada de aprendizas y oficialas en sillas bajitas de enea, y nunca usaba los patrones de "Burda", ella cortaba sus propios patrones.

La segunda visita era para prueba... un trozo de tela lleno de pintajos, hilvanes y forro a medio coser, como un engendro de algo que era inevitable... generalmente con una prueba bastaba, menos mal... aquella bruja siempre repetía lo mismo... ¡Estate quieta, no te muevas que te voy a pinchar!, como si aquel aviso me sirviera para algo, siempre me pinchaba la muy arpía, se alimentaba de la sangre de niñas como yo.

Luego venía la discusión de la entrega, la fecha... -"Carmita que lo necesito para Navidad, o para el Corpus, o para la comunión de tal... o para una boda..."-, y Carmita siempre estaba muy ocupada, o tenía mucha gente delante, formaba parte del rito que mi madre y Carmita discutiesen... la suerte estaba echada... ya tenía a la vista un modelito nuevo a gusto de mi madre, por supuesto, que elegía unas faldas demasiado cortas, había que ir enseñando las braguitas, que para eso eran de perlé y se clavaban en el culo dejándote marcados todos los dibujos del canalé.

Aprendí los nombres de las telas y sus utilidades, popelín de seda, de algodón, baptista, vichí, algodón inglés, lana, cheviot... y una larguísima retahíla de nombres, y aprendí a darle a los pedales de una máquina de coser de las antiguas como una verdadera posesa, en el local de Carmita había por lo menos 10 máquinas de coser porque también daba clases de bordado...

Y esos modelitos... con los que te helabas en invierno porque me ponían de manga corta y te cocías en verano porque te plantaba un cuello a la caja... aprendí lo que es la tela al bies, (esto no sé si es con "b" o con "v") el doble ancho, las jaretas, las nesgas, el rizo con goma, el rizo cosido... el cuello perkins, las mangas ranglán... y a no rascarme tanto el cuello porque me picaba la cremallera y la lana maldita de aquellos vestidos.

El colmo de los colmos de estos vestidos elegidos en el burda entre mi madre y mi tía, fue un modelito corto por supuesto, en el que para darle un toque de modernidad y snobismo decidieron ponerme una "corbata" de la misma tela, que iba cosida en el vestido, yo me negué en redondo, pero no sirvió de nada, tuve que salir con la corbatita y aguantar la mofa de las niñas de mi edad, a las que por más que yo les decía: -"es envidia lo que tienes, porque tú no tienes un modelito francés con corbata"-, ¡¡ más se reían las cabronas!!

La tortura de la modista se terminó cuando abrieron una tienda de modas en la que según mi madre había cosas monísimas, y lo último que Carmita me cosió fue el vestido de Comunión... aunque eso, es una puñalada trapera que necesita almenos de otro post.
La foto que adjunto prueba que lo que digo es rigurosamente cierto... ahí está la corbatita de cuadros... en esa foto y calculando por la edad que veo en mi primo, debía tener unos 7 años más o menos al final de la escalera de casa de mis abuelos, donde comenzaba el verdadero reino de los 21 primos.


Fullanna

jueves, 3 de enero de 2013

¿Qué me pongo?

Tengo a un amigo querido que entiende mucho de toros que dice que las mujeres nos vestimos de manera inconsciente con los colores que nos deparará la lidia diaria... que intuímos que hoy por la puerta pueden salir miuras... ¡pues verde esmeralda y negro...!

Me llamó el guapo desalmado... ¡vamos a vernos antes de que termine el año!, desde abril no te veo y tenemos muchas cosas que contarnos... ponernos al día de nuestras vidas, etc...

Claro, claro... ¡ya hago yo hueco como sea!, en cuanto pueda zafarme de la última reunión del día... a las 5 en ese sitio tan molón de la calle Alcalá... (ah¡ sí... ese en el que me decías lo que me brillaban los ojos, la sonrisa tan bonita que tengo y lo divino que llevo siempre el pelo, ¡cabrón!, ese sitio en el que no me hablabas de que planeabas tu vida muy al márgen de la mía, pero mientras tanto planificabas un fin de semana de eskí conmigo)...

Sí, lo reconozco, soy rencorosa mientras me dura... y esta vez me ha durado tiempo.
Sí, lo sé... no hay peor veneno que el rencor dentro del alma... ni peor deseo que el de venganza... pero también soy humana, y muy de "tocar" como Santo Tomás... así que tenía que comprobar por mí misma que ya no me sangraba el corazón al verlo y que las mariposas del estómago se habían convertido en capullos en su honor.

Abrí el armario de par en par... y debí probarme la mitad... ¿vestido negro?, no... demasiado serio... ¿el traje de chaqueta verde?, no, me lo conoce... ¡aichssss qué desesperación!, esto me hace gorda, esto me hace la pierna corta... con esto... no me veo hoy!!



Mi alma debió intuir que saldría por la puerta de chiqueros un Victorino porque elegí un terno azul pavo real, un pantalón pitillo con cremalleras, una blusa beige y una chaqueta de punto cruzada del mismo color del pantalón, lo adorné con un precioso broche de plata y piedras rojas comprado en el mercado de la plata de Santiago de Chile, mis eternas pulseras de hilos y... por supuesto como momento final me calcé mi corona particular... unos botines azul noche... (obsérvese que por dentro son rojos, jejeje)

 
 
Una última miradita al espejo, mi perfume de siempre y... de esos días que te ves "mona"... no podía ser menos, porque me tomé todo el tiempo del mundo para estarlo.
 
Como complemento final, ese bolso marrón chocolate regalo de cumpleaños de mi hermana ¡ole el arte!, de la firma esa que tanto me gusta por la uve doble... "W".
 
 
 
Llegué en punto, las 5... una hora muy taurina... ¡Pero cómo se puede estar tan guapo!... estaba en la barra, con la mirada fija en el móvil... me acerqué por detrás, sin que me viese y susurré en su oído: ¿quién es el más guapo, el más alto y el que mejor baila?
 
Yo... por supuesto yo... y estuve dos horas escuchando cómo hablaba primero de él, luego de él... y para terminar acabó hablando de él... que pensaba dejar a su pareja, que tenía a todos en contra, a su ex, a sus 4 hijos, al ex de su pareja, a los dos hijos pequeños de ella... pero claro... como muchos hombres él es un poco mono, que no suelta una rama si no tiene agarrada otra... y yo pensé... ¡a la mía te vas a agarrar tú con los cuernos!... Son cosas que pienso, pero mantuve el tipo divinamente, muy fina yo, diciéndole que estaba segura de que el día que menos lo esperase se enamoraría, etc...
¡Pues es que me encantaría enamorarme... !, ¿Cómo te vas a enamorar tú de nadie narcisillo, si ya estás enamorado de tí mismo?
 
Vive Dios que se fijó en el bolso, diciendo: "menudo bolso llevas"... a lo que yo respondí... un regalo cariñoso Amor... ya sabes que estoy toreando en otras plazas... (jdt)
 
¡Ay!, ¡cómo necesitaba una ración de esto!, total que me fuí a casa de subidón total, con dos gin tonics en el cuerpo y ¡dejando que pagara él!
 
como dice mi querido amigo Wolffo, cuando eres buena eres divina, pero cuando eres mala... eres mucho mejor.
 
Feliz año nuevo a todo el que pase por aquí.
 
 
 
 

martes, 18 de diciembre de 2012

¡No puedes!

¡No puedes!
ya... pero... ¡son un chollo!
¡No puedes permitírtelo! ¡recuerda los amortiguadores del coche!

¡Sí puedo!

¿Sólo los amortiguadores? podría recitar una lista eterna de cosas que tienen preferencia mientras no cambien los tiempos... pero es que tú, mi querido Juan... no lo entiendes, te lo explicaré.

Me he dado un baño, simplemente voy a ir a cenar a casa de unos amigos pero me preparo con el mismo cuidado que si fuese a un gran evento, crema de Malone, de pera inglesa... (benditas sean las amigas con gracia para regalar!), ¡qué bien huele!

 
Me pongo una hidratante en la cara, un poco de colorete, rimmel y brillo en los labios... (esto parece una canción de ella baila sola), me visto despacio, de manera informal, unos vaqueros pitillo y una blusa, llevo un cinturón de piel negra con hebilla grande, ni se si se lleva, tiene mil años!
 
Y entonces llega el momento... me siento en el sillón de mi dormitorio, abro la caja, miro el papel de seda, lo aparto con cuidado... ¡allí están! me los calzo, ¡son perfectos!... y me yergo sobre ellos como una auténtica reina, miro el mundo desde esos tacones y mi percepción es diferente... ¡para mí son la gran chispa! puedo girar coquetamente el tacón, apoyar sobre las puntas...
 
 
 
 
¡¡Juan son maravillosos!!,
¡ya veo que te gustan!, sí, son como una corona... no me los pongo en la cabeza porque me quedan mejor en los pies!
 
¡Ahora ya puedo llamarte víbora!
¿y yo a tí?... creo que te seguiré llamando mi mejor amigo gay.
 
Fullanna
 
 
 






lunes, 17 de diciembre de 2012

Cashmere

Casi hace un año ya... las navidades pasadas, nada hacía presagiar la gran caída, era directiva de una multinacional, podía gastar dinero en regalos caros, así que nada mejor que un bonito jersey verde de CH para él, era el regalo perfecto. (Casi 300 €).



Esa noche, después de haber cenado en el café dei poeti, maravilloso sitio desaparecido de Madrid, nos fuimos a tomar una copa por Huertas... caminaba sobre mis zapatos nuevos de tacón de aguja, sus favoritos.




Me abrazó en aquel bar por última vez, en la barra... mi cara se apoyó sobre su pecho mientras me estrechaba fuertemente. La sensación de mi mejilla sobre aquel jersey de cashmere,  el calor templado de su pecho, la maravillosa candidez de ese abrazo me devolvió las noches de diciembre de cuando era niña y sin duda ese arrullo me acompañará siempre.

Como dijo mi adorada Duquesa... no hay nada mejor en el mundo que apoyar tu cabeza sobre el pecho de un hombre.

Nada indicaba que en realidad él no me quería, nunca me quiso... y así lo dijo, nunca exentas sus palabras de una crueldad innecesaria que yo estaba segura de no merecer...

Disparaba frases llenas de veneno que era imposible haber generado en tan pocos meses, y decidí dejar de ser el blanco de sus mal digeridas estopas familiares, profesionales, amorosas... decidí dejar de ser el colchón de sus frustraciones, porque mi querida sonrisa con patas...

¡No eres tan guapo para ser tan tonto!

Fullanna